ENCICLOPEDIA de BIODERECHO y BIOÉTICA

Carlos María Romeo Casabona (Director)

Cátedra de Derecho y Genoma Humano

farmacogenética y farmacogenómica (Ético )

Autor: MIGUEL RUÍZ-CANELA LÓPEZ

I. Definición. 1.1. Genes y fármacos: origen de la Farmacogenética.—Friedrich Vogel utilizó en 1959 el término Farmacogenética para referirse a la disciplina que combinaba los conocimientos procedentes de la Genética, la farmacología y la bioquímica. De este modo, se daba nombre a un área de investigación que tuvo sus orígenes a principios del siglo XX con los estudios de Sir Achibald Garrod sobre la predisposición heredada de ciertos individuos a desarrollar alcaptonuria y otras deficiencias. Este científico y médico británico acuñó el término de individualidad química por lo que se le puede considerar como uno de los predecesores de la Farmacogenética.
Desde entonces se sucedieron los estudios que observaban la influencia de los factores genéticos sobre la respuesta ante determinados fármacos. Arno Motulsky fue el primer investigador en dar una especial relevancia a las bases genéticas relacionadas con las reacciones adversas de la primaquina y la succinilcolina, entre otros. En un artículo publicado en 1957, en la revista JAMA, fundamentó la Farmacogenética como una disciplina distinta, señalando cómo el condicionamiento genético de las reacciones farmacológicas constituía un modelo adecuado para demostrar el papel de la herencia y el ambiente en la patogénesis de las enfermedades. Diez años después se celebró el primer congreso sobre Farmacogenética organizado por la New York Academy of Sciences. A partir de ese momento se fueron sucediendo las investigaciones aunque de forma relativamente lenta.
1.2. De la Farmacogenética a la Farmacogenómica.— Desde principios de los años noventa el proyecto genoma humano supuso un fuerte impulso para el desarrollo de la Farmacogenética. La aparición de nuevas herramientas y tecnologías jugaron un papel decisivo. De este modo, a los conocimientos clásicos procedentes de la Fenética, la Farmacología y la Bioquímica, se incorporaron los procedentes de la Biología molecular y la Bioinformática. Esto permitió la aparición de la farmacogenómica, citada en la literatura científica por primera vez en 1997.
No existe unanimidad entre los autores acerca de las diferencias entre los términos Farmacogenética y Farmacogenómica; de hecho, en ocasiones son utilizados indistintamente por considerarlos sinónimos. Sin embargo, atendiendo al par Genética- Genómica, podemos hacer una distinción entre ambos términos. La Farmacogenética se centra en el estudio de un gen o grupo reducido de genes mientras que la Farmacogenómica estudia procesos más complejos que pueden llegar a tener en cuenta el genoma completo (Roden 2006). Desde la perspectiva de la regulación de medicamentos, la Conferencia Internacional de Armonización (ICH, International Conference Harmonisation) define la Farmacogenómica como el estudio de las variaciones en las características del ADN y ARN relacionadas con la respuesta a los fármacos. Este organismo considera la Farmacogenética como un término más específico y lo define como el estudio de las variaciones en las secuencia del ADN relacionadas con la respuesta a los fármacos (International Conference on Harmonisation). El documento en el que se definen ambos términos fue aprobado por los organismos reguladores de medicamentos de Europa, Estados Unidos y Japón.

II. Del laboratorio a la clínica. 2.1. Investigación y desarrollo de nuevos fármacos.—El interés por la Farmacogenética y Farmacogenómica ha crecido durante los últimos años. La industria farmacéutica y biotecnológica, los organismos reguladores y los científicos en general están dedicando grandes recursos para que su aplicación práctica sea una realidad en un tiempo no muy lejano. Aún más, clínicos de muy diversas ramas del ámbito biomédico están interesados en su aplicación. Las expectativas son muy prometedoras ya que se empiezan a ver aplicaciones concretas.
2.1.1. Objetivos de la investigación.—La Farmacogenética tiene como objetivo identificar qué medicamentos, y en qué dosis, se ajustan mejor al perfil genético de cada paciente. De este modo, se pretende que cada paciente reciba el fármaco más seguro y eficaz. Para ello es necesario tener en cuenta los distintos mecanismos que se ponen en marcha desde que el fármaco es absorbido hasta que es eliminado por el organismo. En cada uno de estos procesos intervienen un conjunto de proteínas que son codificadas por unos genes determinados. Si existe algún tipo de mutación en alguno de los genes se puede ver afectada la estructura de la proteína, la cantidad que se produce y su funcionamiento; esto a su vez puede afectar a alguno de los procesos que determinan la seguridad y eficacia del fármaco en el organismo. En definitiva, la variabilidad genética puede explicar, al menos en parte, que el mismo fármaco tenga un efecto distinto en varios pacientes.
Hasta el momento se han realizado un elevado número de estudios para identificar los genes relacionados con las proteínas que intervienen en el metabolismo de los fármacos. Los cambios genéticos en algunas enzimas pueden provocar que el fármaco se metabolice de forma más rápida o más lenta de lo normal, por lo que puede ser necesaria una dosis distinta a la estándar. La warfarina es un caso paradigmático para apreciar la relevancia de la farmacogenética. Este fármaco es el tratamiento para prevenir el ictus y el tromboembolismo venoso. Cuando se utiliza, es importante conocer la dosis óptima para cada paciente ya que si ésta es excesiva aumenta el riesgo de sangrado y si no se alcanza el nivel adecuado, aumenta el riesgo de trombosis. En la actualidad se han identificado dos genes que explican en gran medida, si bien de modo incompleto, la variabilidad de respuesta entre los pacientes que reciben este medicamento.
2.1.2. Características de la investigación.—La investigación en Farmacogenética y Farmacogenómica sigue un proceso que comienza en la investigación básica. Ahí es donde se profundiza en el conocimiento del genoma humano y se desarrollan las distintas herramientas, como los biochips. La sucesión lógica de esta fase es la investigación clínica en la cual se ponen en marcha los estudios epidemiológicos con seres humanos así como los estudios de coste-efectividad. Para desarrollar esta segunda fase, es imprescindible la creación de bancos de muestras biológicas de origen humano. Los denominados biobancos permiten realizar estudios en los que miles de sujetos pueden ser seguidos a lo largo del tiempo con objeto de descubrir y caracterizar los genes asociados a las enfermedades y la respuesta a los fármacos.
El interés por la investigación en Farmacogenética y Farmacogenómica es, por tanto, muy amplio. De este modo, la investigación traslacional es esencial y una de sus características es la interdisciplinariedad. Existe también un extenso número de especialidades médicas desarrollando investigaciones en este terreno como, por ejemplo, oncología, neurología, psiquiatría o cardiología. A esto hay que añadir el elevado interés mostrado no sólo por científicos relacionados con el ámbito académico sino también por la industria farmacéutica.
Diversos factores, tales como el descenso de nuevos principios activos, el aumento de la competitividad y la caducidad de las patentes, han motivado que la industria farmacéutica tenga que afrontar nuevas estrategias en la investigación farmacológica. Por todo ello la investigación farmacogenómica puede suponer un revulsivo para el desarrollo de nuevos fármacos.
2.2. La Medicina individualizada.—La Farmacogenómica puede suponer un gran impulso para la Medicina personalizada o individualizada. Este término está cada vez más presente en la literatura científica y ya existen revistas, asociaciones y reuniones científicas centradas en él. Las esperanzas se fundan en conseguir un nuevo modo de entender la Medicina en el que a cada paciente, tras someterle a un análisis farmacogenético, se le pueda ofrecer un «tratamiento a medida», es decir, un tratamiento adaptado a su perfil genético.
Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer. Los resultados de las investigaciones hasta ahora son esperanzadores en muchos campos pero también nos hacen ver su complejidad. En la mayoría de los casos las respuestas individuales son muy variables debido al elevado número de genes involucrados y a las interacciones entre ellos. Aún más, la complejidad es mayor porque también hay que tener en cuenta un gran número de factores externos (consumo de alcohol, tabaco, otros tratamientos…) e internos (edad, sexo, enfermedades…) que igualmente influyen en la respuesta. Esta situación, por ejemplo, es la que se da en el caso de la warfarina en la que además de los genes identificados hasta ahora es necesario valorar otros factores para estimar la dosis óptima. En definitiva, con objeto de no generar falsas expectativas, hay que adoptar una posición realista que reconozca las limitaciones derivadas de una situación que es, en la mayoría de los casos, enormemente compleja (Shurin 2008).

III. Aspectos ético-legales.—En 1978, Motulsky apuntó algunos de los conflictos éticos que la Farmacogenética podría plantear como, por ejemplo, la discriminación laboral o social debida a la información genética, la estigmatización de grupos más desfavorecidos, o la distribución injusta de los recursos en investigación. No obstante, la reflexión ética sobre este tema ha sido prácticamente inexistente hasta la aparición de la Farmacogenómica. De este modo, el mayor número de artículos así como de guías y normativas sobre los aspectos éticos y legales se han publicado a partir del año 2000 (Ruiz-Canela 2005).
En los siguientes apartados se describen los principales aspectos éticos en relación con la Farmacogenética o la Farmacogenómica. Dada el grado de solapamiento entre ambos términos, en los siguientes apartados se utilizará el término Farmacogenética para hacer referencia tanto a la prueba diagnóstica como a la información que se obtiene a partir de esta prueba.
3.1. La información Farmacogenética: riesgos y beneficios.—La información que ofrece una prueba farmacogenética puede tener una gran relevancia tanto en investigación como en el ámbito clínico. Inicialmente se esperan grandes beneficios para los pacientes que se sometan a estas pruebas ya que se dispondrá de mayor información para conocer la seguridad y eficacia de un fármaco en cada paciente. Aún más, los beneficios esperados pueden ser muy importantes desde el punto de vista de la salud pública ya que puede reducir la alta mortalidad y morbilidad actualmente relacionada con los efectos adversos de los medicamentos.
Con respecto a los riesgos, diversos autores han señalado la diferencia de las pruebas farmacogenéticas con el diagnóstico genético de las enfermedades, y en consecuencia, la diferente valoración desde un punto de vista ético y legal. Según estos autores, los problemas éticos relacionados con el derecho a la intimidad son más graves cuando la información genética se asocia a la predicción de una enfermedad. Por el contrario, los mismos autores señalan que el riesgo derivado de una prueba farmacogenética puede ser mínimo ya que sus resultados sólo servirán para conocer la conveniencia de dar o no un tratamiento. Por este motivo, este tipo de pruebas en la clínica serían comparables con otras pruebas de laboratorio, como puede ser un análisis de sangre o una monitorización de la concentración del fármaco (Roses 2000). Sin embargo, esto es una simplificación ya que es imposible establecer una línea que delimite el riesgo derivado de ambos tipos de información.
Por ello, desde una perspectiva ética, no se debería establecer esta diferencia como criterio general, del mismo modo que no se debería hacer una distinción general entre la información genética y el resto de la información clínica de un paciente. Como norma general, lo relevante es proteger la confidencialidad de todos los datos de salud con el fin de respetar el derecho a la intimidad de las personas. Por otra parte, es importante determinar si los datos de salud son especialmente sensibles por las consecuencias que su conocimiento pueda tener, tanto para el enfermo como para terceras personas. Existen cuatro criterios que pueden orientar para determinar este punto: 1) el riesgo de estigmatización que conlleva, 2) el efecto que la información puede tener sobre terceras personas, 3) la disponibilidad de intervenciones efectivas para alterar el curso natural de lo predicho por la información, y 4) el grado de complejidad en relación a la interpretación de la información (Green 2003).
Siguiendo los criterios mencionados, se pueden plantear distintas situaciones en las que la información farmacogenética puede tener consecuencias importantes. Por una parte, el resultado de una prueba farmacogenética puede poner de manifiesto que un paciente no responderá bien al tratamiento. Esto es especialmente grave si no existen tratamientos alternativos para combatir la enfermedad. Aún más, puede ocurrir que los genes identificados estén ligados a enzimas que determinen la respuesta a un grupo de fármacos indicados para el tratamiento de diversas enfermedades. La consecuencia de esto sería etiquetar al paciente como mal respondedor para un grupo de enfermedades. Y esto a su vez puede tener importantes consecuencias, sobre todo en aquellos países en los que la asistencia sanitaria dependa, total o parcialmente, de seguros de salud privados.
Por otra parte, a partir de una prueba farmacogenética se puede obtener información secundaria, es decir, información relevante aunque obtenida de forma no intencionada y que no había sido solicitada por el paciente. Lógicamente, la probabilidad de obtener este tipo de información aumenta en los análisis a gran escala ya que el número de asociaciones que se puede establecer es mayor. Esta situación, que se puede plantear tanto en investigación como en el ámbito clínico, puede ser fuente de conflicto, especialmente cuanto el poder predictivo de la información secundaria sea elevado. Esta información puede relacionarse, por ejemplo, con la probabilidad de desarrollar una enfermedad para la que no existe tratamiento. Por todo ello, es importante anticiparse a este tipo de situaciones y establecer guías que orienten sobre cómo actuar en caso de encontrar este tipo de información (Henrikson 2008).
3.1.1. El acceso a la información farmacogenética: partes implicadas.—El riesgo relacionado con las pruebas farmacogenéticas se puede considerar desde la perspectiva de la persona sobre la que se realiza la prueba, desde la de sus familiares y desde la de terceras personas interesadas en la información. En el primer caso, deben reconocerse los principios que se aplican de forma general a la protección de los datos genéticos. Estos principios están reconocidos en las recomendaciones éticas así como en el marco legal europeo (Romeo- Malanda 2008). Entre estos destacan el derecho a la intimidad y el derecho a ser informado y también el derecho a no ser informado. No obstante, esta última situación es poco probable ya que parece difícil que un paciente se niegue a recibir los resultados necesarios para elegir el mejor tratamiento para su enfermedad. En cualquier caso, la situación sería más compleja si la realización de la prueba farmacogenética es un requisito ineludible para la prescripción del fármaco.
En segundo lugar, hay que valorar si la información puede tener consecuencias para otros familiares. De nuevo aquí las situaciones son muy variadas y con consecuencias muy distintas. Lo determinante es conocer el carácter hereditario de la información obtenida. En caso positivo, los miembros de una familia pueden tener una mayor probabilidad de presentar una respuesta similar a los fármacos. Si esto fuese así se deberían aplicar las orientaciones generales establecidas sobre cuándo y cómo informar a los familiares sobre los resultados genéticos de un paciente.
En tercer lugar, las pruebas farmacogenéticas pueden ofrecer información de interés para terceras personas. Habitualmente el interés procede de las compañías aseguradoras o empresas interesadas en conocer la información que permita predecir la salud de una persona. En general, esta situación es bastante controvertida ya que se ven enfrentados los intereses de las compañías con el derecho de la persona a proteger su intimidad; además, se encuentra el dilema sobre si existen diferencias sustanciales entre los datos genéticos y otras fuentes de información que utilizan las compañías aseguradoras (Malpas 2008). En cualquier caso, el riesgo se ha minimizado en diversos países en los que se reconoce el derecho a la no discriminación por motivos genéticos.
Por último, es importante destacar que la problemática descrita puede tener una trascendencia distinta en investigación y en la práctica clínica. A los problemas que surgen sobre cuándo, cómo y sobre qué informar tras realizar una prueba farmacogenética en el ámbito clínico, en investigación se plantea un problema añadido ya que en su mayoría los resultados son exploratorios. En estos casos lo habitual será no informar sobre los resultados debido a la provisionalidad de los datos obtenidos. El criterio general será informar sólo en aquellos casos, menos frecuentes, en los que se obtienen datos válidos que permitan mejorar la situación clínica del enfermo. Sin embargo, la mayor dificultad es determinar el grado de relevancia que la información puede tener para el sujeto de investigación; a priori es posible que existan diferencias entre los investigadores y las personas sobre las que se realiza la prueba farmacogenética. Por este motivo, los comités de ética de investigación pueden desempeñar un papel fundamental para valorar la relevancia de la información. En cualquier caso, el sujeto deberá ser informado siempre sobre este asunto antes de dar su consentimiento.
3.2. El consentimiento informado.—El consentimiento informado es una muestra del respeto a la autonomía de los individuos. Antes de recibir cualquier intervención médica, el paciente debe recibir la información suficiente para comprender y sopesar los riesgos y posibles beneficios. En el caso de un análisis genético es habitual solicitar el consentimiento informado por escrito y en algunos países como en España es un requisito legal (Ley 14/2007 de Investigación biomédica).
En el caso específico de las pruebas farmacogenéticas una primera dificultad es la escasa implantación en el ámbito clínico. Los autores que equiparan estas pruebas a otras consideradas como rutinarias, defienden que la información y el consentimiento se realicen de forma oral. Sin embargo, como se ha descrito anteriormente, los riesgos derivados de la información farmacogenética no son homogéneos. En consecuencia, aunque en algunos casos podría ser aceptable desde un punto de vista ético el consentimiento oral, es importante valorar los riesgos derivados de la información, tanto de la inicialmente buscada con la prueba farmacogenética como de la información secundaria.
En el caso de la investigación la situación es distinta porque se desconocen los riesgos y beneficios. Siempre se puede encontrar información no prevista inicialmente en el estudio. Aún más, las muestras donadas se pueden almacenar para futuros estudios. Por este motivo, es importante clarificar la información sobre el acceso y uso de la información farmacogenética por un lado, y el de las muestras biológicas, por otro. Estos aspectos deben reflejarse claramente en la hoja de información que se proporciona a los potenciales participantes en el estudio, y el consentimiento siempre deberá obtenerse por escrito.
3.3. El impacto social de las pruebas farmacogenéticas.— Es muy relevante valorar la repercusión social de la Farmacogenética. La implantación de una nueva tecnología exige valorar tanto su eficacia como la relación coste-efectividad. Pero no sólo eso: resulta necesario respetar el principio de justicia distributiva con objeto de que todos tengan la misma oportunidad de acceder a los servicios sanitarios. En definitiva, es necesario tener en cuenta el impacto para la salud pública de modo que esta nueva tecnología no sea un factor que aumente más las desigualdades en salud.
3.3.1. Investigación y desarrollo: una cuestión de justicia.—El sector farmacéutico y biotecnológico ha mostrado desde el principio un gran interés por el desarrollo de la Farmacogenética y la Farmacogenómica. Diversos motivos se pueden detallar para explicar el porqué de este interés. Por una parte, permitirá desarrollar nuevos fármacos gracias a los conocimientos de la Farmacogenómica. Por otra parte, permitirá seleccionar sólo a los pacientes que se beneficiarán de un fármaco y, de este modo, se podrá evitar la retirada de fármacos por la existencia de graves efectos adversos. Además de la industria, los organismos reguladores de medicamentos, como la Food and Drug Administration de Estados Unidos y la Agencia Europea del Medicamento, también están interesados en impulsar la implantación de la farmacogenética. Estos organismos están estimulando la comunicación con la industria con objeto de incorporar la información farmacogenética en el prospecto de los medicamentos.
Desde una perspectiva económica, es lógico pensar que la industria no impulsará iniciativas que no sean rentables o que hagan mermar sus beneficios. Por este motivo, el desarrollo de pruebas farmacogenéticas para fármacos ya comercializados no parece que vaya a ser impulsado por la industria. El motivo es que el resultado sería reducir el número de beneficiarios potenciales ya que las pruebas conducirían a hacer una selección inicial de pacientes según diversos factores relacionados con la seguridad y eficacia. Aún más, es probable que no todos los genotipos existentes sean incluidos en los ensayos clínicos sino sólo aquellos que estén presentes con mayor frecuencia en la población a la que se quiere aplicar los resultados del estudio. De esta forma, puede plantearse la situación de enfermos con un perfil genético determinado para los cuales no resultaría rentable invertir en el desarrollo de nuevas moléculas, dando lugar a la aparición de nuevas enfermedades huérfanas o más propiamente nuevos «genotipos huérfanos». Esta situación puede tener una trascendencia internacional si se encuentran variaciones genéticas entre los diferentes países. En este caso, también la investigación y desarrollo de la farmacogenética podría ser menor en países en vías de desarrollo.
En definitiva, la investigación y desarrollo de la farmacogenética no se puede guiar exclusivamente por los criterios económicos preponderantes en el sector industrial. Los problemas descritos deben ser tenidos en cuenta en las políticas sanitarias que fomenten el desarrollo de esta área. De ese modo, se establecerán vías alternativas para evitar que parte de la población sea excluida de los beneficios de la Farmacogenética.
3.3.2. La comercialización de las pruebas farmacogenéticas.— El coste de las pruebas farmacogenéticas disponibles en la clínica y su repercusión social es un aspecto relacionado con el punto anterior (Peterson-Iyer 2008). Es lógico pensar que la implantación de la Farmacogenética aumente el coste de los tratamientos ya que previamente habrá que someter a los pacientes a una prueba farmacogenética. Si esto es así, la repercusión será mayor en países que carecen de un sistema de cobertura sanitaria universal. No obstante, también es previsible que en general se plantee un debate sobre la conveniencia de que estas pruebas sean cubiertas por los sistemas de salud y, ante los recursos limitados, es posible que en algunos casos esto no ocurra. En ambos casos, la situación final será que las personas con recursos económicos limitados tendrán mayores dificultades para acceder a estas pruebas.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es la comercialización de las pruebas farmacogenéticas. Es un hecho constatable la proliferación de distintos tipos de pruebas genéticas en Internet. A pesar del crecimiento, la regulación sobre las condiciones en las que se pueden comercializar estas pruebas es escasa o nula, y como resultado, existe una gran confusión. Inicialmente la oferta parece reforzar la autonomía de las personas ya que facilita la información, un elemento esencial para la toma de decisiones. Sin embargo, se ha demostrado que, en muchas ocasiones, la validez científica y clínica de las pruebas actualmente disponibles es cuestionable. El motivo es que se da una información parcial ya que sólo se utiliza un gen o un número reducido de genes. En estos casos la predisposición individual estará limitada por la falta de conocimiento de otros factores y, en consecuencia, las pautas de conducta que se facilitan son muy generales. Por este motivo, en la mayoría de los casos es necesario ser muy cautelosos ya que la situación puede ser distinta y más compleja si se tienen en cuenta otros genes y factores no genéticos. Es, por tanto, necesario una mayor regulación y transparencia por parte de las compañías que ofrecen estos servicios. También es deseable una mayor armonización internacional dada la facilidad de solicitar estos servicios a países en los que exista un control más laxo.
Una de las cuestiones que se plantea con la venta online es si la prescripción del médico es un requisito para ofrecer una prueba farmacogenética. La situación actual es que en muchos casos este requisito no es necesario. Es un motivo más para que los profesionales sanitarios estén preparados para aconsejar y orientar a las personas que pretendan utilizarlas. En general, es de gran importancia la educación sanitaria sobre los avances de la Genética y la Biotecnología. Sin embargo, hay que hacer ver tanto lo que la Farmacogenética puede aportar, como sus limitaciones. La percepción social generalizada está más próxima al excepcionalismo genético, es decir, a sobrevalorar el impacto de los genes en nuestra salud. Por ello, hay que subrayar que aún queda mucho por recorrer, ya que la mayoría de los fármacos y enfermedades son multicausales. Hay que transmitir la idea de que la genética es un factor muy importante en la respuesta a los fármacos, pero que, en la mayoría de los casos, no se pueden olvidar otros factores que son determinantes para conseguir el aumento de la seguridad y eficacia del fármaco para cada paciente.

IV. Consideraciones finales.—La Farmacogenética y la Farmacogenómica están permitiendo conocer los factores genéticos que influyen en la respuesta a un fármaco. Ese conocimiento puede tener una gran repercusión en el ámbito clínico ya que contribuye a reducir el número de reacciones adversas a medicamentos. Esto hace que estemos en el camino hacia lo que se conoce como Medicina individualizada, es decir, adaptar un fármaco según el perfil genético de cada paciente. No obstante, también es importante identificar las dificultades existentes y reconocer que es largo el camino que queda por recorrer.
Los aspectos éticos y legales relacionados son muy importantes, tanto en investigación como en su aplicación clínica. La información farmacogenética es un tipo de información genética y no se puede establecer una diferencia cualitativa entre ambas. Existen situaciones en las que esta información supone un riesgo por el impacto que pueda tener sobre la persona que se somete a la prueba farmacogenética, y también por las repercusiones que tenga el conocimiento por terceras personas. Por este motivo, es importante obtener el consentimiento informado así como ofrecer un adecuado consejo genético.
El desarrollo de la farmacogenética no debería ser otro motivo para aumentar las diferencias entre ciudadanos de un país o entre países. Todo lo contrario: es necesario establecer las políticas sanitarias que permitan proteger a los grupos más vulnerables y evitar que sean excluidos de los beneficio de la farmacogenética. También es de gran importancia la regulación de las pruebas farmacogenéticas con objeto de asegurar la transparencia de los servicios ofrecidos. Las personas tienen derecho a recibir una información farmacogenética completa y adecuada, lo cual implica no obviar sus posibles limitaciones. Por último, hay que fomentar la formación entre los profesionales sanitarios para que contribuyan en la educación de la población sobre la farmacogenética y la farmacogenómica.

Véase: Adn, Análisis genéticos, Biobancos, Biotecnología, Confidencialidad, Consentimiento, Datos genéticos, Derecho a la intimidad, Enfermedad, Enfermedades huérfanas, Gen, Genoma humano, Justicia, Medicamento, Medicina individualizada, Muestra biológica, Patentes biotecnológicas, Secreto.

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